jueves, 2 de mayo de 2013

Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre...





Amor Descubierto

Afrodita o Venus, diosa del amor, estaba casada con Hefesto o Vulcano el herrero, a quien nunca le fue fiel.
Cierto día, Helios, dios del sol, vino a Hefesto y le dijo que había visto a Afrodita con su amante Ares, dios de la guerra en el propio palacio de Hefesto.
Enfurecido de celos, Hefesto con el intenso calor de su furia, forjó una red de metal tan fina y ligera que era casi invisible, pero indestructiblemente resistente.
Colocó la red en los postes de la cama y en las vigas del dormitorio. Cuando Afrodita y Ares, se fueron hacia la cama... ¡la red los atrapó tan fuerte que no podían escapar!
Hefesto llamó entonces a todos los dioses para reirse de los amantes atrapados. Acudieron Poseidón, Hermes y Helios. Hefesto exigió que Zeus le devolviera la dote que tuvo que entregar por Afrodita, pero se conformó con una compensación que pagaría Ares.
Y mientras todos se reían, Posidón ofreció ser el fiador de la deuda. Luego los amantes fueron liberados.